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HISTORIA DE LAS CIUDADES III

 



maximocossio
Principiante

Sep 9, 2004, 12:31 PM

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HISTORIA DE LAS CIUDADES III Responder Citando El Mensaje | Responder

HISTORIA DE LAS CIUDADES III

Por máximo Cossio Etchecopar
TIERRA Y AGUA PARA TODOS

Cuando tenemos por delante un tema como el de la tierra que es un recurso precioso y limitado, al igual que el agua, no podemos dejar que algunos sectores puedan tener toda la tierra que quieran y consuman toda el agua que les provoque, teniendo como única limitación su capacidad económica. El hombre ha tenido que limitar su libertad en función del bienestar común. Hemos aceptado, por ejemplo, limitar la velocidad a la cual podemos conducir un vehículo en las autopistas, pero no hemos aprendido a limitarnos en el uso de las cosas mas fundamentales como son, los alimentos, el aire, el agua, la propiedad del espacio, etc. Debemos aceptar que la libertad de los demás depende de nuestra conciencia para limitar nuestra propia libertad. Espero como arquitecto urbanista, que estos temas de discusión tenga una participación pluralista.
Igualmente en lo que refiere, la tenencia, control y el uso de la tierra en las ciudades; de ese espacio vital que se reduce peligrosamente hasta el punto que ya casi no hay lugares céntricos en las grandes ciudades de la América Latina, para que la gente pueda ser enterrada para morir.
Pienso que no debemos renegar de nuestras identidades Latinoamericanas, aunque estemos en este proceso de mundialización, estudiar nuestras propias necesidades, para que no sea un simple reflejo de otras culturas y costumbres para reorientar y miniaturizar lo que son nuestras necesidades reales y globalizar y planetizar nuestros sentimientos de solidaridad. Porqué será un intercambio de experiencias sobre cómo hemos sentido, visto y enfrentado el problema de los asentamientos en América Latina.
Es motivo de mí más profunda preocupación, que todos los días el agua es cada vez más costosa y más preciosa, que el aire se va contaminando gradualmente, que la tierra disponible para la agricultura va disminuyendo terriblemente, devorada por el avance de las ciudades, que los alimentos no son suficientes, que los hidrocarburos como fuente de energía se van agotando, que la tierra parece ser mas pequeña, y quiero recordar que el mundo con el avance de las ciudades pierde 2.020 Km2 por día, mientras que la población aumenta cada instante sin cesar y contante.
En las áreas metropolitanas de nuestro país, y me voy a referir a ellas solamente, para expresar: áreas sin servicios adecuados, áreas traumatizadas, al igual que muchos pueblos aislados en las zonas rurales que todavía no reciben los servicios mínimos.
Pero no se trata mi clamor para hacer un nuevo inventario de la pobreza que sufren injustamente los habitantes de las áreas marginales de nuestras ciudades y que todos conocemos. Ya son de por sí complicados los problemas del desarrollo urbano para que nos sumemos nosotros a los que utilizan la miseria como un instrumento de política para sus propios fines, a los que utilizan el descontento simplemente para sus propios intereses, no necesariamente ligados a los intereses de los marginales, y a los que afirman que la sociedad que todos estamos construyendo en distintos países con aspectos positivos y negativos no tiene nada de bueno. Son éstos lo que podríamos denominar “depresivos de salón”, personas que al hablar de asentamientos marginales, ante el público y los medios de comunicación, se sienten obligados a poner una cara de pena, una cara de angustia, y luego son los primeros en beneficiarse precisamente de los aspectos positivos que esas sociedades que nosotros estamos construyendo ofrecen.
Quiero decir con esto, que no podemos nosotros unirnos al coro de los pesimistas interesados, precisamente en una época que el mundo está aprendiendo a enfrentar los problemas más complejos de toda su historia. Pienso que sería una falta de responsabilidad si nos uniéramos a esas voces y aceptáramos que la situación es irreversible, que no podemos cambiar la tendendencia de la injusticia.
No podemos subestimar el coraje, el valor, que tiene la gente marginada, que tienen fe y entusiasmo en su incorporación a una vida más justa.
ORÍGENES DE UNA CIUDAD DISTINTA

El surgimiento de la ciudad moderna tiene lugar durante el proceso de la revolución industrial; la nueva ciudad tiene cualidades distintas de los sistemas urbanos anteriores, especialmente en las áreas donde el capitalismo industrial adquiere características predominantes; en primer lugar, en las ciudades inglesas, luego en Francia y Alemania, durante los siglos XVIII y XIX. Otras regiones, que intervienen tardíamente en este proceso, pese a mantener intactos sus sistemas urbanos, estarán determinadas en su relación económica, cultural y política por aquéllas.
El antecedente mas inmediato de ésta ciudad distinta es aquella que, organizada por la movilización de las capitales, producto de la actividad de intercambio y comercio, se vincula directamente con la navegación. Estos mercados se localizan en las ciudades puertos. No desborda la muralla de la ciudad feudal ni modifican sustancialmente su estructura interna, en tanto que un factor determinante, la población, no muestra un significativo crecimiento, a causa de los límites de la producción agraria y las grandes pestes que asolaron Europa, durante los siglos XV y XVI. El siglo siguiente es el de transición que dará lugar al salto que destruirá definitivamente la ya envejecida estructura de las ciudades medievales.
Pero el proceso de industrialización no constituye el único factor determinante de la nueva situación: paralelamente a ella se produce un progresivo aumento de la población urbana, dentro de un crecimiento global, que adquiere proporciones imprevistas en la década del 60 del siglo XVIII. Factores como la recesión de las pestes de los siglos XV y XVI, elevaron automáticamente la población europea. Luego, como resultado de la revolución agrícola, aumentó la cantidad de alimentos básicos disponibles, a la que se agregó la difusión del cultivo de tubérculos y farináceas traídas de América, que por su mayor poder nutritivo lograron un mejoramiento en la dieta de la población. En otro sentido, y como consecuencia de éstos factores se alteró el modelo de la nupcialidad, con un mayor número de casamientos en el período de máxima fecundidad, es decir, antes de los 30 años.
Estos factores decisivos del aumento de la población, actuaron de forma efectiva en la disminución de la mortalidad, que no obedeció a la aplicación de los avances de la ciencia médica, en las ciudades. Todavía, durante el siglo XVIII, las infecciones se describen como causadas por los miasmas, un penetrante veneno gaseoso emitido por los enfermos y materias putrefactas que contaminaban a quién lo respirase. La asepsia, la cirugía y las vacunas, comenzarán a masificar su uso después de mediados del siglo XIX.
Cuando hace verdadera crisis la condición de vida impuesta por las ciudades industriales a los sectores asalariados que afectaban el organismo urbano en general y, en consecuencia, a todos los habitantes, aparece súbitamente la peste y una serie de epidemias que obligan a utilizar los recursos de la medicina de un modo general; se ponen en práctica los progresos técnicos científicos sobre la salud de la población y una legislación urbanística fundada principalmente en disposiciones sanitarias. En 1848, se aprueba en Inglaterra una legislación que rompe con un sistema ya tradicional: se incorporan un conjunto de prescripciones de orden espacial y sanitario, que en principio vulneraban las leyes y fundamentos de la economía liberal: el estado interviene en la propiedad privada, estableciendo normas de uso y prerrequisitos de funcionamiento de funcionamiento de la cosa individual. Estos fueron en definitiva factores que equilibraron el deterioro de la población producido por el hacinamiento, los bajos salarios, la carencia de agua, etc. A los que estaban sometidos los asalariados en las ciudades industriales.
Esta población creciente ocupó un territorio particular en el territorio: la industria se instaló en las ciudades, o bien generó otras nuevas; ofrecían mayores expectativas económicas y de mejoramiento del nivel general de vida que el campo. En definitiva, un creciente aumento de población urbana incorporada a la ciudad medieval romperá su estructura y la desbordará irreversiblemente.
Otro factor que actúa en este proceso es el desarrollo industrial propiamente dicho. En primer lugar, la industria realiza su desarrollo empleando una fuerza de trabajo de nuevo tipo, el obrero asalariado, y absorbiendo una gran masa de trabajadores, especialmente niños, cuya eficiencia en el primer tramo de la industrialización y además recibía un salario diez veces menor que un adulto.
Estudiando en particular la industria textil, se pone en evidencia el modelo de desarrollo general de la Revolución industrial. En éste sentido agregamos para el análisis del origen de la ciudad moderna, la situación técnica y social de una industria que además es considerada madre de las industrias y pilar de la economía Británica.
Esta industria sustituye la fuerza humana con la aplicación de dispositivos mecánicos y empleo de otras formas de energía en un período de 50 años. Su efecto multiplicador y dinamizador de la economía Británica fue realmente notable. También se trata de una industria que pertenece al período de transición de la sociedad feudal a la capitalista industrial: es la que más directamente está ligada al campo. Las tareas agrícolas se complementan con la manufactura de hilados y tejidos; posteriormente, su rentabilidad y simpleza técnica movió a terratenientes y pequeños productores a concentrarse en éste tipo de producción, aunque “los hombres que componen el capitalismo manufacturero proceden de todos los horizontes de la vida económica”. En la década de 1830 la industria textil había madurado notablemente. Un informe de 1835 apuntaba: “cuando subió al poder Jorge III, la industria del algodón ocupaba a mas de 40.000 hombres; y hoy en día a pesar del descubrimiento de la máquina un obrero puede producir como antes lo producían 200 o 300, y puede estampar tanta cantidad de tejidos como antes estamban 100 trabajaban en ésta actividad cerca de 1.500.000 personas, lo que equivale a 37 veces más” la descripción a éste proceso de la industria textil es indicadora de la expansión económica y la demanda de mano de obra ocurrida en la revolución industrial, concentradas ambas en las ciudades.
Las leyes de ésta economía significaron una ocupación del territorio para su beneficio y funcionamiento eficaz, pero ésta ocupación, sin plan de previsiones, alteró profundamente las conductas de la población, obligada a vivir hacinada, produciendo hasta el agotamiento, sin viviendas adecuadas ni servicios básicos(pues la estructura urbana heredada no los poseía, ni tampoco los constructores y especuladores de viviendas que proveían): pero también a participar colectivamente de ésta situación, manifestares mutuamente deseos y frustraciones, que dieron lugar a una forma de conciencia y a respuestas colectivas frente a tales condiciones de vida y explotación impuesta dentro de las ciudades. Para Inglaterra que constituyó el caso mas importante, a la victoria de Waterloo, le sucedió la masacre obrera de Paterloo, en 1819, que fue un antecedente importante de las luchas sociales, una insurrección popular por esas condiciones generales de vida a las que se agregó el hombre y escasez posterior a las guerras napoleónicas. El trabajador se organiza y adquiere conciencia colectiva de su suerte; allí nacen las primeras organizaciones sindicales políticas que abogaban por un sistema mas justo, frente a la intransigencia de la mayoría de los empresarios, enceguecidos por el crecimiento de sus industrias, que ocuparán cada vez mayor cantidad de hombres, determinando la ocupación del territorio, apropiándose del espacio urbano, hasta convertirlo en objeto de especulación.
El territorio en su conjunto, se modificó por la alteración de la estructura urbana de las grandes ciudades industriales; los centros de consumo y producción de materias primas comienzan a comunicarse por nuevos sistemas de transporte y el mejoramiento del sistema carretero.
Por otra parte las colonias también estructuran su territorio en función de las economías metropolitanas, con la concentración de la actividad administrativa e intermediaria en las ciudades portuarias, en tanto se constituyen en nexos directos con los centros productores. La producción de elementos y materias primas de las colonias se dinamiza, a la vez que este tipo de producción decrece en las metrópolis.
En las ciudades las instituciones tradicionales, el templo y la taberna, no satisfacen la demanda espacial de una sociedad que requiere, por el desarrollo económico, técnico y científico, nuevos sistemas espaciales para dar albergue a un conjunto de nuevas actividades. En éste sentido, la estructura medieval heredada se transforma en tanto se da lugar en su interior, a otros puntos de atracción, elaborados según formas y tecnologías realmente novedosas. Hace irrupción en el escenario urbano la nueva arquitectura, especialmente para nuevos usos. La ciudad ha dejado de ser para el urbanista una cuestión estético formal o la representación del universo místico y religioso; es un problema vital y económico.
La situación descripta define a la ciudad en un orden distinto del de las culturas precedentes, cuantitativa y cualitativamente, y el “tema” de la ciudad se convierte en el problema urbano. La historia de la urbanística moderna demuestra que el asunto abordado es siempre un problema a resolver. A partir de éstos orígenes, el pensamiento sobre la ciudad estará en manos de reformadores sociales, higienistas y políticos. El artista del renacimiento volverá a tomar al organismo urbano como objeto especulativo cuando la nueva clase dirigente defina su propia estética: la estética del maquinismo.
HACIA UNAREPPRESENTACION MAQUINISTA DE LA CIUDAD

El complejo articularse de distintas disciplina, con el objeto de resolver el problema de la ciudad, da lugar al nacimiento de la nueva disciplina. Las academias europeas incorpora, en la década inicial del siglo XX, el estudio de la “urbanística”, que a la vez intenta ganar la categoría de ciencia. En este contexto, mas allá de cualquier solución tecno económica, los modelos idealizados de la ciudad están cargados de todos los atributos de la tecnología y la ciencia. Progresivamente el punto de referencia que constituía el arte mayor de la arquitectura a la que cualquier configuración espacial nueva de la sociedad industrial de remetía, es reemplazado por el artefacto técnico que, en su funcional desnudez, adquiere valor estético, valor de cambio superior para la nueva sociedad.
La ciudad moderna, en la medida que era objeto de propuestas alternativas, utilizará para su formalización, la nueva retórica, despojada de todos los valores que no sean el de usufructuar sus beneficios.
Llegado a éste punto y en el intento de organizarse como ciencia, la urbanística, a la vez que se universaliza, tiene su punto de inflexión más significativo: se especializa. El modelo general, totalizante, de las alternativas urbanas, es atacado con violencia porqué para la nueva sociedad y para su ciencia, carece de seriedad; en concepto de utopía se define como categoría estática. Todo ello se relaciona con una actitud totalitarista, urgida por la exigencia inmediata de resolver los problemas, cualesquiera, sean sus orígenes, como cuestiones simplemente técnicas.
En este contexto, algunos de los documentos presentados en la antología testimonian esta inflexión del pensamiento urbanístico.
El futurismo Italiano y el expresionismo Alemán, que fueron contemporáneos, constituyen estéticas movilizadoras en la cultura europea de preguerra. Con Filippo Tomaso Marinetti y Paul Scheerbart, es decir, desde el radicalismo de una poética de la guerra como grado superior de exaltación humana, hasta la esperanza socialista y antibelicista de los sóviets de artistas (el Arbeitsrat für Kunst) se convocó a la representación de un modelo urbanístico. Significaron más que nada la representación de una idea general: Antonio Sant Elia, el esplendor de la tecnología en sus visiones de la cittá Nouva y Bruno Taut, la fraternal unidad de los hombres con su Alpine Architektur, la ciudad de la paz.
Frente a éstos testimonios polémicos de la cultura de la década de 1970, la minuciosa descripción de Tony Garnier de la ciudad industrial, aparece aislada y no demasiado preocupada por las circunstancias sociales y políticas que desencadenaron la primera guerra mundial y la revolución de octubre. Sin embargo, en tanto que se alejaba de ellas, se acercaba a los problemas urbanísticos. Este fenómeno será característico de la urbanística contemporánea, defensora de los principios de la autonomía disciplinaria. El simulacro social de Garnier albergará en su seno el conformismo inocente del siglo XIX, con ideas de justicia y bienestar general, sin parcialidades, al que contribuirán de manera efectiva los elementos de la tecnología y la ciencia. Aquí el valor de la representación es decimonónico, pero sus lectores vieron materializada por primera vez una ciudad con todos aquellos atributos; ya no a la ciudad de la tecnología o de la paz, sino a la tecnología y a la paz en el interior de la ciudad.
Finalmente, la representación urbanística no agota su análisis con Le Corbusier, pero su modelo alcanza el grado límite entre la eficiencia técnica y la recuperación de la ciudad como hecho estético.
Cuando el proyecto es exigido por una necesidad concreta, por ejemplo el caso de las viviendas obreras, donde el número de unidades que deben ser proyectadas supone una intervención en el plano de la urbanística, la imagen social remite a los factores reales de poder y a las posibilidades técnico- constructivas. Por ello, aunque la ciudad sin cualidad, la ciudad de Ludwig Hilberseimer sea toda una representación, lo es solo para llevar el planteamiento de los “siediung” hasta las últimas consecuencias en el plano de la ciudad. Son los barrios obreros realizados durante la república socialdemócrata de Weimar (1919-33), con el detallado estudio de los standard del hábitat mínimo, viviendas económicas y sin especiales cualidades formales que le darán como resultado la conocida uniformidad y monotonía de los barrios obreros. Son posibles, técnica y económicamente, y llegarán hasta la Rusia del primer plan quinquenal, fundaran las teorías de la habitación del CIAM y se reproducirán hasta el último confín de los países subdesarrollados.
Estos bloques de viviendas trasladados a una ciudad de millones de habitantes, resultan de haber agotado las posibilidades de organización de la vivienda: son producto de una actividad urbanística que opera por adición, desintegrada y parcialmente.
La acción contemporánea de Le Corbusier significa la recuperación de una representación totalizante, en tanto que, como Garnier, Le Corbusier pudo, lejos del escenario de una sociedad convulsionada por la cruda realidad impuesta por la guerra, desarrollar su modelo. En su caso, la ciudad capitalista termina por definir sus cualidades básicas.
En la actualidad, la llamada ciencia urbanística, aunque se nutre de las propuestas de las utopías, ya no formulará un modelo ideal; su exigencia está sujeta a una realidad, si bien no todas sus propuestas son realmente eficaces, tenderán siempre a acercarse al proyecto posible.
Los modelos que estudiamos aquí intentaron en todos los casos modificar efectivamente a la ciudad; y fue, por encima de éstas consideraciones, un modelo social.-

HOY, A LA BUSQUEDA DE SOLUCIONES EN LAS CIUDADES

Ante la envergadura de los problemas que presenta la ciudad, grupos de automarginados se plantean la necesidad del retorno a la naturaleza. Sin embargo muchas de éstas actitudes-no todas- teóricas prácticas, se encuentran más inmersas en la desesperación que en el análisis.
En estos casos, priva la angustia el estudio del problema. A veces se toma la fuga como cambio.
Sé desconfía de las soluciones técnicas, y se piensa de ellas que no son sino una manera de soslayar el problema, o incluso, en el peor de los casos, la utilización de un pretendido interés público con fines que solo benefician a los restringidos grupos que ocupan las posiciones mas altas en la pirámide social.
Se llegó a pensar en comunidades autocontroladas producto de la adopción de un nuevo sistema social. Una vez equilibrada la población, quedaría agrupaciones de 500 personas en comunidades de 5000 y en regiones de 500.000. Se pretende, a través de éste sistema, hacer compatibles las relaciones sociales de las sociedades primitivas con la técnica moderna. Necesitarían de un sentimiento comunitario y una conciencia mundial.
Diversos grupos están buscando la solución de su problema, la exploración de las nuevas formas de convivencia, algunas parten de las concepciones de las familias atípicas.
En EE.UU. se piensa construir una ciudad basada en unos principios sociales e integrados por personas que deseen participar de éste modo de vida.
La envergadura de los problemas que afectan a los países del tercer mundo les obliga a ser mucho más pragmáticos y a no despegarse de su propia realidad, realizando toda reforma o modificación a partir de sus problemas más inmediatos.
La escasa disponibilidad de recursos ha obligado a desarrollar una técnica que ha dado buenos resultados para mejorar la situación de las barriadas marginales. Consiste en proporcionar a sus habitantes los materiales, la ayuda, la técnica y la organización necesaria para que sean ellos mismos los que, aunando sus esfuerzos y comunitariamente, reformen su contorno.
Tenemos el caso de México, en la barriada de Hehuazatcoyotl, en el Vaso de Texcoco, fueron los vecinos mismos (unos 50.000) los que comenzaron, sin ayuda alguna, reconstruir su “barrio”.

¿ES POSIBLE UNA CIUDAD SIN POBRES?

El problema de la pobreza es estructural. Los pobres son un efecto y no una causa. Se han construido ciudades nuevas aplicando las más audaces técnicas arquitectónicas y partiendo desde cero, sin embargo, no se ha podido evitar la misma problemática social de las ciudades antiguas, crecidas y transformadas a la par que la sociedad de Brasilia y Chandigar son los dos símbolos de un mundo desarrollado que se preocupa más de la forma que del contenido; dos magníficas obras arquitectónicas a la que la imaginación del urbanista no ha podido aislar de las condiciones sociales imperantes en Brasil y en la India.
La ciudad del futuro tiene que ser una obra técnica no sólo en lo material, sino también en lo social. Ha de partir de la premisa de que su pobreza y su miseria urbanas están íntimamente ligadas a pobreza y miserias rurales; que lo rural y lo urbano son dos polos de una misma realidad, entre lo que no ha de existir antagonismo alguno.
En el intento de buscar una solución global aparecen los interrogantes: ¿Será la ciudad el marco a partir del cual surgirá un nuevo concepto de sociedad, o se tendrá que huir de ella para lograrlo? ¿ es posible evitar la pobreza?.
Parece que los simples datos presentados en éste libro, y sobre todo el hecho que en los países mas urbanizados y ricos haya pobreza e incluso miseria a niveles cuantitativos alarmantes, indicarán una respuesta negativa. Sin embargo, la ciudad tiene un importante puesto en el desarrollo histórico. Gracias a la revolución urbana la ciudad tendrá que ser una entidad diferente.
Con respecto al segundo interrogante, la respuesta no es menos afirmativa, y en cierto modo queda contestada conjuntamente con la pregunta anterior. Se está en condiciones de duplicar la riqueza por habitante cada 10 años, pero ello requiere resolver el problema planteado por la dialéctica países desarrollados- países sub desarrollados, lo cual constituye una exigencia de solución planetaria.

REFLEXIONES

La situación de subdesarrollo es ante todo una condición histórica, es el resultado de muchos años y quizás de siglos de cierto tipo de relaciones que los países así llamados han mantenido y mantienen todavía con los países desarrollados.
Se trata principalmente del colonialismo, que ha establecido entre los países colonizados un conjunto de relaciones de desigualdad (el establecimiento de relaciones entre sociedades desiguales ha producido una desigualdad creciente); de relaciones de dependencia (tanto política como económica), y de relaciones de explotación económica (enriquecimiento de los países colonizadores, agotamiento de las riquezas naturales de los países colonizados, corriente de capitales de los países subdesarrollados a los desarrollados etc.).

El tráfico no es lo importante. Lo importante es como vive la gente. No se gana nada con reducir unos pocos minutos el tiempo de transporte si al final se llega a un lugar de residencia insatisfactorio. No se gana nada con lograr un parking adecuado para todo el mundo si eso lleva consigo tener que recorrer medio Km. A través del asfalto para llegar a una tienda. No tiene sentido planificar para el tráfico sin planificar aún más intensamente para otras necesidades humanas.



 
 


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