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LA CIUDAD JAPONESA

 



maximocossio
Principiante

Sep 9, 2004, 6:33 PM

Mensaje #1 de 1 (6284 visitas)
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LA CIUDAD JAPONESA Responder Citando El Mensaje | Responder

LA CIUDAD JAPONESA
Conformación del espacio en las ciudades
De acuerdo con principios Chinos.

Por el Arquitecto Máximo Cossio Etchecopar

En el Japón antiguo, al morir su emperador la sede de la capital se trasladaba, probablemente a causa de una vieja creencia sintoísta que sostiene que la muerte vuelve impuro el lugar en que se produce. Pero a medida que la población y la comunicación con China se incrementaron, se construyeron muchos palacios monumentales que dificultaron el traslado de la capital.
Hacia el siglo VIII d. c., un gobernante japonés tuvo él suficiente poder como para construir una capital sobre el modelo Chino. Al ascender la emperatriz Gemmyo al trono en 708, una nueva capital, Heijokyo (luego Nara) comenzó a construirse y mantuvo ese carácter hasta 784, por lo que fue sede de siete gobiernos diferentes.
Una vez que una ciudad japonesa se creaba artificialmente, era necesario abolir la propiedad privada jerarquizada de la tierra y ponerla bajo el control central; la ciudad era, pues, el centro integrador. La religión había perdidosu carácter oficial en 645, pero el emperador era aún su cabeza.
Por ello la nueva capital de Heijokyo fue el centro de la burocracia imperial y la enseñanza religiosa. Se crearon capitales provinciales, Kokufu, pero en escala muy reducida. Heijokyo, que llego a tener una población de 200.000 habitantes, fue proyectada sobre el mismo trazado y principios observados en la residencia del emperador Chino Changan, de la dinastía T^ang. Con algunas modificaciones y agregados; aunque su tamaño era menor, sus cualidades formales fueron superiores. Pese que era un cuarto del tamaño de Changan, sus proporciones eran todavía excesivas para el desarrollo económico Japonés, de manera que áreas extensas de la ciudad se utilizaron como granjas. Por eso, para llegar hoy a los templos Tosho-daiji o Yakushi-ji de la ciudad es necesario cruzar las granjas desde la capital exterior, que es actualmente Nara.
El sitio elegido estaba rodeado por montañas en tres lados y permanecía abierto al sur, la ciudad que medía alrededor de 4 Kms. De este a oeste y menos de 5 Km. De norte a sur, era más simple y clara que Changan: básicamente un damero de calles bien diferenciadas.
El palacio imperial, hacia el norte, estaba rodeado de caminos monumentales, de 36 metros de ancho. Desde el Dai-Dairi el palacio cubría una superficie de 1 (un) kilómetro cuadrado; la puerta del sur, Souzakumon, llevaba al jardín imperial, diseñado a manera de lago e isla, que representaba el paraíso de la eterna juventud y del placer en los cuentos de hadas Chinos.
Desde el palacio, una avenida de 60 metros de ancho. La Souzaku-oji, atravesaba a la capital hasta la puerta sur, la rashomon, cortando la ciudad en dos partes iguales la mitad oeste (Sa-kyo) y la este (u-kyo). Una capital exterior, la Gai-kyo, construida en el ángulo noroeste de la Sa-kyo, coincide con el tamaño y ubicación de la actual Nara) DESORDEN APARENTE. ETAPA INCONSCIENTE
Presentar esta etapa del desarrollo del proceso de manera ordenada y sistemática parece contrario a la verdadera naturaleza del periodo.
Actualmente los arquitectos Japoneses se interesan mucho en ésta temprana etapa de su cultura, para brindar una idea sobre ésta, voy a referirme a algunos establecimientos rurales. ORDEN FORTUITO: ALDEAS DE LOS DISTRITOS DE SHIRAKAWA E IZUMO
En estos antiguos establecimientos las casas parecen estar dispersas al azar sobre la llanura; sin embargo existe un orden discernible, llamado por los japoneses arare, azaroso, fortuito,
Existen algunas interpretaciones poéticas que tornan mas claro el significado de arare. Rakka, hojas caídas, iso-gai, conchillas, o mama-maki, semillas dispersas, son términos utilizados para describir un arreglo aparentemente arbitrario de objetos individuales que poseen una cualidad uniforme y se combinan para conformar una estructura o un volumen particular, infinitamente extensible. El atractivo de éste desorden aparente es grande. Los maestros de té de periodos posteriores lo usaron conscientemente, por ejemplo en sus caminitos de piedras llamados mamemaki- ishi, o semillas dispersas. Kenzo Tange y sus asociados lo adoptaron para el ordenamiento del plan de Tokio.

“CLUSTER” (agrupamiento): aldeas
del distrito Yamato
En el sistema fortuito de orden hay tan poca organización consciente que los japoneses tienden a considerarlo pasivo. En el sistema de “cluster” de Yamato, sin embargo, se evidencia un modo más consciente y vigoroso de ordenación del establecimiento humano. Formas y espacios se definen con mucha mayor precisión. Las casas se construyen con una serie de elementos de diferente tamaño, dispuesto alrededor de patios, los espacios abiertos privados y los caminos públicos están claramente separados. SISTEMA LINEAL: ALDEAS DE IGA E HIROSAKI.
La línea de base según la cual se construyen este tipo de aldeas no es necesariamente recta: puede ser curva, serpiente o en zigzag. En el caso de Hirosaki, que es hoy una ciudad, la línea está dada por un río; en Iga no es un fenómeno natural sino una ruta. Los elementos construidos a lo largo de estas líneas son mas o menos del mismo tamaño; no existe un énfasis particular en alguno de ellos, como el caso de las aldeas cluster. Todo el énfasis esta puesto en el espacio comunal y en el camino, por lo cual algunos arquitectos contemporáneos, como Kikutake y Tange, se han sentido atraídos por un sistema que puede extenderse indefinidamente sin perder su coherencia, incluyendo una amplia gama de terrenos y accidentes geográficos y permitiendo una solución para toda la cadena del Japón. Pero sus planes son el desarrollo de disposiciones naturales dadas por el terreno.
HOINKYO (HOY KYOTO)
En 784, el nuevo emperador Kammu traslado la capital a Nagaoka, y 10 años después a Heiankyo, que fue la sede real hasta 1869.
La elección del emplazamiento se debió a la existencia de agua en abundancia, a la seguridad brindada por las montañas en tres de sus lados y a la necesidad de alejar la capital de la creciente corrupción de la corte y de los templos budistas de Heijokyo.
Se adoptó el trazado de Heijokyo con pocos cambios, entre ellos el incremento del tamaño hasta 4,5 x 5,3 Km.
Algunas de las calles fueron dispuestas fuera de la grilla a causa de la posición del río. En general las calles resultaban más largas y diferenciadas—la avenida principal, Souzaku-oji--, tenía entonces 84 metros de ancho y él jo y el bo 24 y 12 metros respectivamente. Las pequeñas calles (Ko-ji) subdividían los lotes más grandes (bo) en cuatro ho; cada ho comprendía 4 cho de 120 metros cada uno.
Dentro de un cho, la ubicación de las casas se hacía muchas veces alrededor de un área verde común que comprendía el pozo comunal, la zona de desperdicios y quizás algunos pequeños sembrados.
En ambas capitales Heijokyo y Heiankyo, la estructura física y ecológica seguía los modelos chinos: los cuerpos políticamente integrados formaban un núcleo en el lado norte, y hacia el lado sur se hallaba los puestos de comercios de los nobles, orientados este- oeste. La tierra para vivienda se adjudicaba por jerarquía.
PRINCIPIOS DE CONFORMACIÓN DE LUGAR
Hemos estudiado la estructura física de dos capitales; sin embargo, éste es solo el estado final de la organización de un lugar. Debemos primero tratar de comprender las causas que lo originan.
Orientación
La elección del emplazamiento de una ciudad—o del recinto de un templo—dependía en el Japón antiguo de consideraciones religiosas. Una de ellas consistía en una vieja creencia china, basada en un sistema de cuatro dioses; Seiryu, Suzaku, Byakko y Gembu. El primero vivía en un arroyo en el este, el segundo en una llanura en el sur, el tercero en un camino al oeste y el cuarto en una montaña en el norte. Estas orientaciones coincidían muy bien en Heiankyo, que contaba con la montaña Kurama al norte, la llanura abierta al sur, el río Kamo al este y la ruta mayor hacia la prefectura de Tanba al oeste.
En esos días no podía realizarse nada importante sin consultar a la divinidad correspondiente, a través de su representante en la tierra, el emperador; y como este debía ser contemplado desde abajo, su palacio fue ubicado simbólicamente al norte de la ciudad. Simbolismo Urbano

En todo oriente el trazado de una ciudad refleja un orden cósmico. Este orden conservó su validez durante todo el periodo en que una imagen cómica semejante pudo influir sobre las actividades humanas.
El espacio urbano fue creado mediante la exacta disposición de símbolos construidos que por medio de su altura, volumen y forma excepcionales producían una imagen microcósmica: un reflejo del orden total en una escala menor, la escala de una ciudad que mostraba la comprensión profunda que tenía el hombre corriente de los secretos del cosmos.
Por eso para comprender en Oriente el ordenamiento del lugar no solo es necesario conocer sus manifestaciones externas, sino también el pensamiento religioso y metafísico Hindú, Taoísta y budista. En esa época, la consideración estética de los elementos urbanos era casi inexistente.
La representación microcósmica de principios macrocósmicos deviene de una técnica visible en los mandalas del temprano Hinduismo y del tardío budismo esotérico.
¿Hasta donde esta conciencia del misterio de la creación cósmica influye en la composición de un lugar en la arquitectura y el diseño?. Se sabe ahora, por ejemplo, que la disposición de las imágenes de los templos budistas esotéricos de Japón, el orden arquitectónico de los edificios mismos y su ordenamiento dentro del recinto del templo, así como la ubicación del recinto de la ciudad, seguían el mismo sistema ordenador que encontramos en los mandalas; nacieron de una misma conciencia, aunque se realizaron a escala y con materiales diferentes.
La imagen del universo—como una expansión inerte, o como una revolución temporal--es común a toda Asia y constituye un proceso vital que deviene de una esencia y gira alrededor de un eje central: el monte Sumeru, eje del mundo y soporte del cielo.
Esta imagen es trasmitida en términos cosmográficos tanto en los Zigurats de la Mesopotamia como en las imágenes ideales de la ciudad imperial de Irán, en los palacios de cakravartin de la India (monarca universal según la tradición), o en los palacios imperiales Chinos. Todos comparten el mismo concepto de adaptación del espacio microcósmico a leyes macrocósmicas. El tronco del gobernante se identifica con la montaña del centro del universo, el eje inmóvil, la estrella polar, sobre la que todo gira. El agujero en el techo de las tiendas de pastores en Asia central y Tíbet no todo cumple una función de chimenea; corresponde también a la estrella polar como orificio central del cielo, y recuerda a los habitantes de la tienda gigantesca las tres esferas de existencia: la inferior, la atmosférica y la celestial.
A través del simbolismo del mandala resulta claro que el espacio posee para un oriental una cualidad imaginaria, creada y percibida, através de la disposición de ciertos símbolos. Originalmente los mandalas se dibujaban con arena en un piso de tierra y los símbolos seguían a menudo el ordenamiento elemental de una ciudad real con puertas, paredes, etc. El espacio cósmico se expresaba mediante el espacio urbano, pero al mismo tiempo, el orden cósmico, el orden urbano y el orden urbano interno se vinculaban en la coincidencia del meditador.
Si se quiere comprender los principios ordenadores de las antiguas ciudades, análogos a los del mandala debe recordarse que la forma y el tamaño de las formas y los símbolos no eran tan importantes en sí mismos como su relación mutua, su ubicación en el todo y su orientación. He aquí la base de la imposibilidad oriental de comprender la forma y el espacio orientales.

Concepto de calle.

Si comparamos por ejemplo las plantas de Mileto y Heiankyo (Kyoto), que son superficialmente parecidas, podríamos descubrir, además de la orientación y los mandalas, otros factores de la conformación del lugar en la ciudad oriental que no se encuentran en la planta de Mileto.

Ordenamiento lineal y servicios comunales

En la ciudad oriental, los servicios comunales no se agrupaban centralmente ni, como en las ciudades griegas, se construían alrededor de un centro que encerraba el ágora, esto es la plaza pública, rodeada por intercolumnios. El ágora era un medio para la gran actividad política que poseía, una gran fuerza centrípeta y proporcionaba la unión de base entre los ciudadanos. De allí venia una tendencia a la centralización. En la ciudad oriental los servicios básicos se situaban alternadamente a lo largo de las calles, que cumplían la función de lugares públicos. Así las calles principales, o-ji, de Heijokyo Heiyankyo eran lugares de ceremonias (ya que los festivales orientales son procesiones de carácter dinámico) mientras que en las calles más pequeñas, Ko-ji, se desarrollaba la vida comunal cotidiana y la relación social.

Relación de la casa y la calle

En Mileto la casa unitaria se desarrollaba alrededor de un patio, de espaldas a la calle. En Japón es frecuente encontrar en las calles pequeñas, Ko-ji, un tipo de arquitectura semiabierta con puertas y ventanas que, aunque separadas, extienden la vida de la vivienda hacia la calle, donde se mezcla con la del vecindario.

La calle como espacio de actividad permanente.

Estos factores junto con el o-ji y el Ko-ji, conducen a lo que puede designarse como Kai-wai, espacio actividad.
Este espacio puede definirse por una calle, un distrito, una zona; no puede tampoco encerarse entre edificios o paredes. Su límite y su forma son vagos; es un espacio subjetivo y caracterizado por ciertas actividades humanas que propician la reunión y combinación de los servicios urbanos.
Relacionado con el acto de caminar, este espacio es generalmente lineal y podría ser trasladado al papel mediante la transcripción de los recorridos de cada individuo.
Lo hemos designado como permanente porque su carácter celular y su situación no cambian constantemente.
Un buen ejemplo de un lugar de este tipo lo constituye el área baja de la ciudad de Kyoto, el distrito Kawarama-chi, que, diseñado en un principio sobre una grilla, adoptó luego la disposición de franjas lineales de acuerdo con la inclinación humana a seguir el camino más corto posible; finalmente influyeron la existencia del río Kamo y de la avenida Kiyamachi, que corre, bordeada de árboles, a lo largo de un canal artificial. De ésta manera encontramos hoy una serie de calles paralelas diferentes en forma y carácter.

La calle como espacio de actividad temporaria

Muy a menudo una actividad productora de lugar es limitada en términos de tiempo. En tales circunstancias, el lugar adquiere un nuevo valor durante un periodo determinado. Por ejemplo, en el transcurso del festival de Gion en Kyoto, el 17 de julio de cada año la vida normal de las calles San-jo y Shijo sé interrumpe para dar lugar a un desfile de 20 enormes carrozas; la textura urbana de las calles se transforma a causa de la decoración especial que engalana las casas.
Esta actividad temporaria mueve el espacio, aunque más que un espacio es una especie de happening lineal. Difiere totalmente del desfile de mayo de Moscú o de un desfile militar en Champs-Elysëes, en los cuales el entorno en tanto o más importante que el happening. En Japón, la existencia de éste tipo de lugar se limita estrechamente a un suceso especial; comparte la naturaleza de una danza que crea lugar y que a cuyo término se rompe el encanto. Existen todavía en Japón miles de desfiles y procesiones distribuidos en todo el país.

La calle como plaza

Es casi imposible experimentar en una ciudad japonesa la sensación de encerramiento que producen las plazas europeas. Imai, ciudad de mediados del siglo XVI, perteneciente a la prefectura de Nara, está trazada sobre una grilla; es tan pequeña (1.900 pies cuadrados) y se halla situada en un emplazamiento tan llano que no hubiera podido crearse ninguna sensación de identidad urbana si las calles se hubieran cortado perpendicularmente de extremo a extremo. La solución adoptada fue la de componer el ejido urbano mediante dos grillas que no coinciden entre si, o sea que están desviadas en su ajuste horizontal, con la cual las calles quedan compartimentadas; de esta manera muchos cruces obligan a un giro. Tres opulentas residencias de estilo Yatsumune, con doble techo, que pertenecían a los ciudadanos mas ricos y poderosos, cuatro templos budistas y dos altares sintoístas, de gran altura y forma exquisita, funcionan como hitos visuales en el extremo de las calles y como indicadores, con un efecto comparable a la sensación de cerramiento que experimentamos desde las calles que bordean Princess Square o Leinster Square en Bayswater, Londres.
UN MODO DE ENFOCAR LA TRADICIÓN
Mi interés por la tradición Argentina se despertó, ya hace muchos años, y desde entonces he leído un gran número de libros de historia y he visitado muchas reliquias históricas que estuvieron a mi alcance. Mis estudios me llevaron a la conclusión de que la tradición no puede continuar viviendo de su propia fuerza, y que no puede considerársela como una fuerza creativa en sí misma. Para que se transforme en algo creativo, la tradición debe ser negada y, en cierto sentido, destruida. En lugar de ser endiosada, debe ser profanada.
El problema que me ha interesado en particular es el de verificar si la arquitectura Argentina puede encontrarse rasgos concretos de esa energía iconoclasta necesaria para transformar la tradición a algo nuevo. La historia de la Argentina, comparada con la de otras naciones, carece en buena medida de acontecimientos notables—no ha tenido revoluciones profundas, ni siquiera en la esfera cultural--- y, superficialmente, la energía en cuestión parece relativamente débil. No obstante, creo que existe, aunque en la mayor parte de los casos sólo se manifiesta en forma mas o menos invertida, quizás frustrada.
ORDEN COMPLEJO ETAPA SUPERCONSCIENTE.

El alcance de lo que hasta aquí describimos como un orden geométrico puro (donde la belleza reside en la perfección de una geometría total) esta limitado por la naturaleza, y resulta así superado en la etapa siguiente por la conciencia gradual humana del cambio que se produce en la vida, es decir, del orden natural.
Los siguientes ejemplos no excluyen por completo a la geometría; construyen a partir de ella, la utilizan cuando es adecuada. Esto conduce a un sentido de la belleza que se apoya en lo accidental y lo incompleto, tal como se encuentran en la naturaleza.
Ya no hay una unidad de forma manifiesta, sino una unidad de actitud que hace que determinadas categorías de estructuras dinámicas y cambiantes concebidas por el hombre sean análogas a las que pueden verse en la naturaleza.
El espíritu japonés desarrollo fácilmente ésta conciencia del orden natural, pues ya estaba familiarizado con la naturaleza a través del Sintoísmo y debía ahora enfrentarse con el budismo, originario de China y Corea; éste, habiendo ya trascendido la etapa puramente intelectual, predicaba la semejanza de la esencia de la naturaleza, del hombre y de Buda.
El Japón compuesto de innumerables islas separadas por colinas y valles, pero con muy pocas llanuras, posee un paisaje de escala humana. Por lo tanto, el respeto por el orden básicamente asimétrico del suelo es una consecuencia lógica de la adopción de un orden extranjero. Siendo el Japón de escala tan pequeña, todo concepto humano amplio de orden debe constituir, a causa de su dimensión y solidez, una interrupción del flujo de la naturaleza. Los japoneses, sensibles a la violación de la naturaleza que resulta de la pasión del hombre por una perfección “muerta”, trataron de descubrir el orden estructural de su propia tierra para realizar sus creaciones en armonía con él. También trataron de interpretar el ritmo de cambio de la naturaleza con sus operaciones constructivas (lo que, en términos actuales, podríamos llamar “proceso de diseño”, etc.)
Para la sensibilidad japonesa, la intimidad con la naturaleza significa algo mas que resistirse a violarla; significa adoptar el ritmo de cambio de la naturaleza para la creación humana. El orden de la naturaleza es un orden determinista, pero no un orden cerrado: hay interrupciones y accidentes; pueden surgir fuerzas de un orden distinto y alterar los efectos de la incidencia de la ley. Por así decirlo, la naturaleza es un orden que se abre respectivamente.
El objetivo es demostrar como el orden arquitectónico puede considerarse también como un orden determinista, pero abierto; analizando una de las creaciones más peculiares del Japón: el plan de ordenación en diagonal, ya visible en el estilo Shinden (como el caso de del Tosanjo-den, el palacio familiar de los Fujiwaras de los siglos X al XII), y posteriormente con mayor claridad en el estilo Shoin (como en el caso del Nino- Maru del castillo Nijo, en Kyoto, Katsura Rikyo y el Rinshun-Kaku, ahora en Yokohama). En los cuatro casos, la línea de crecimiento (la línea que conecta el centro de gravedad de cada unidad) atraviesa diagonalmente la orientación principal y el sistema estructural del conjunto.
El sistema permite que nuevos elementos, de calidad y tamaño iguales o diferentes, sean añadidos o retirados según las necesidades: en otras palabras, permite el cambio de sus tres aspectos de crecimiento, consumación y decadencia. Recuerda el carácter Chino/Japonés usado para denotar “cambio”, eki, que también significa “facilidad”.
La conexión interna vista y expresada de modo consciente en un principio, ahora se expresa arquitectónicamente.
Cada etapa de crecimiento es completa y bella en sí misma; nada pareciera faltar. Se resuelve así la eterna paradoja arquitectónica; la de dar la impresión de lo completo dentro de lo incompleto. La vida misma resuelve silenciosamente esta paradoja en todo momento: un ser humano, un animal, un árbol, en ninguna etapa de su existencia sugieren que son visualmente incompletos.
La estructura visible en los planos no solo es adaptable al cambio, sino que estimula secretamente al cambio y a la vida. Aunque sea formalmente perfecta, resulta lo opuesto de la perfección formal que la convertía en algo muerto.
La experiencia resultante de éstos ejemplos, hasta hoy, no es sólo la de abrazar a la naturaleza, abrirse a ella, como a algo hermoso. La experiencia de éstos espacios quietamente fluyentes cala más hondo, sugiere que el hombre se vio así mismo y a sus creaciones como una extensión normal de la naturaleza, como parte de ella; sin resistirse a sus fuerzas, sin encerarse para ganar un ilusorio sentimiento de seguridad, sino en armonía con ellas, abriéndose cada vez más, haciéndose uno con las formas y espacios de la naturaleza hasta el punto de ser capaz de trasmitirlos, en las formas y espacios creados por él, la inexistencia práctica de la distinción entre espacio interior y exterior. Después de todo, ¿dónde esta el interior y el exterior en la naturaleza?
CONTINUACIÓN DE DICHOS DE AUTOR
“La ciudad debe ser tratada proyectualmente, con el diseño urbano”.
“Lo opuesto a la gran verdad es otra verdad”.
“Cuando mayor es mi creación, mas cerca del umbral de la muerte estoy”.
“Estoy peleando por ciudades cuyas poesías no han sido escritas”.
“Museo es un espacio que esta en estrecho contacto con fragmentos de la historia no relacionados entre sí, y al hacerlo trata de darles un sentido”.
“En cada rincón del aire está el rincón del espacio”.
“La arquitectura es sintonía entre formas y luces”.
“Quién renuncia a su cultura no puede hacer alarde de sus costumbres”.
“La ciudad debe de ser de tal manera que cuando los niños al palparla y/o tocarla sepan con claridad lo que serán el día de mañana”.
“ La arquitectura es sintonía entre formas y luces, y que en alguna noche pase una estrella fugaz y queme la oscuridad”.


 
 


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